Masaje Facial Japonés

Para los japoneses, la belleza es un equilibrio entre lo interno y lo externo.

¿Qué es el Masaje Facial Japonés?

Es una terapia manual de la medicina tradicional japonesa, preventiva, terapéutica y estética.

Es uno de los pocos masajes faciales en los que se realiza diagnóstico.

Su principal objetivo, como el de todas las medicinas tradicionales, es la prevención de enfermedades, retardar el envejecimiento y mejorar la calidad de vida.

El Masaje Facial Japonés es diferente a cualquier otro tipo de masaje facial, ya que la mayoría de los métodos utilizados en occidente trabajan simplemente la superficie de la cara. Kobido estimula, ejercita y nutre de sangre y oxígeno los músculos de la cara.

Es una mezcla de masaje, shiatsu facial y drenaje linfático. Es una combinación de la medicina tradicional japonesa y de técnicas de masaje que han sido desarrollados y modificados a partir de Anma (masaje tradicional japonés) durante los últimos 500 años.

Beneficios:

  • Efecto reductor y corrector: del mismo modo que el ejercicio reafirma y tonifica el cuerpo, el Masaje Facial Japonés fortalece y tonifica la musculatura facial ayudando a prevenir la flacidez y las arrugas.
  • Efecto radiante:aumenta el riego sanguíneo de la piel, favoreciendo la saludable y una sensación fresca y juvenil del aspecto de la piel. También incrementa el aporte de nutrientes más eficientemente, reduciendo y ralentizando los signos visibles del envejecimiento.
  • Efecto terapéutico:el Masaje Facial Japonés incrementa la temperatura de la piel facilitando la liberación de toxinas profundamente fijadas, a las que los limpiadores no alcanzan. Al aumentar la temperatura se activa el sistema linfático, lo que le permite transportar y eliminar más eficientemente las bacterias y las toxinas de las células de la piel.
  • Efecto regulador:con esta técnica se aumenta la capacidad de la piel para retener la hidratación, creando una barrera emoliente contra la evaporación.
  • Efecto relajante:el Masaje Facial Japonés libera las contracturas del tejido muscular, permitiendo una buena irrigación sanguínea por toda la superficie del rostro. Esto aporta oxígeno y nutrientes hasta las células de la piel. Únicamente cuando la circulación sanguínea se ve mejorada, las células de la piel pueden repararse y rejuvenecerse por sí mismas.

 

¿Suena bien verdad? Ven a probarlo, repetirás!

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